No mal acostumbres a tu familia venezolana…

Desconcertante y triste que familiares que viven en el exterior piensen que enviarle dinero a sus familias en Venezuela sea “mal acostumbrarlos” a vivir “cómodamente” y sin necesidad de trabajar.
¿Cómodamente? ¿Qué tiene de cómodo no conseguir comida sin recorrer muchos mercados para terminar comprando insuficiente pero gastando varios millones de bolívares? ¿Qué tiene de cómodo que un papel higiénico cueste 1.600.000 bolívares, no se consiga y que el salario mínimo sea 300.000 menor al costo del papel?
¿Qué tiene de cómodo estar asegurado por un seguro privado y que la cobertura del seguro no cubra ni un cuarto del costo de una operación sencilla?
Se entiende que quien no viva en Venezuela no logre imaginar lo que está sucediendo. Pero, a aquellos que creen que sus familias se están lucrando gracias a las remesas, solo puedo decirles que no, que no es así. Pensar de esa manera implica ignorancia total sobre la actualidad venezolana, o sencillamente, egoísmo.
A esos familiares, los invito a que regresen a Venezuela y compartan la “comodidad” de quienes vivimos acá.

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