Good morning Venezuela?!?!?!

Anoche escuché al empresario Roger Mcnamee hablando en el programa de Bill Maher sobre los peligros de los medios sociales. No me convenció, pero no porque esté en desacuerdo con lo que dijo, sino porque no dijo lo suficiente para quedar convencido.

Sin embargo, sí dijo que la mayoría de las personas, revisaban sus teléfonos inteligentes en los primero 2 minutos al levantarse. Me incluyo.

Mucho años atrás, lo primero que hacía al levantarme, era prender un cigarrillo. Ahora reviso mi teléfono, específicamente, las noticias.

Y ambas costumbres son malas. No tengo que extenderme sobre los males del cigarrillo, y tampoco sobre los males de revisar el teléfono en los primeros minutos al levantarme, pero, ¿leer las noticias? Es tan malo como fumar, o no tan malo, pero causa daño. Mucho.

Cintíficamene, aunque no soy coientífico y no podría probarlo, revisar noticias a primera hora al levantarse, libera sustancias que son nocivas para el cuerpo. El cigarrillo ingresa al sistema sustancias tóxicas, las noticias las producen.

Y es que las noticias no suelen ser buenas noticias. Generalmente, salvo que veamos noticias producidas (inventadas) por los gobiernos dictatoriales, según los cuáles todo es perfecto bajo sus gobiernos, las noticias suelen ser narraciones breves, aceleradas, sin suficientes datos para procesarlas, que nos pintan un país, un mundo, un universo, en crisis terminal.

Viviendo en uno de los países en peor estado del mundo, Venezuela, puede que las noticias reflejen hasta menos crisis de la que realmente vivimos, pero igual, no son necesarias. Basta con salir a la calle para «vivir» una realidad que es más nociva que las noticias.

Pero el punto es, que no necesitamos vivir ninguna crisis apenas transcurridos los dos primeros minutos al levantarnos.

Esos dos minutos, y la hora que le sigue, debería servirnos para disfrutar despertarnos y levantarnos, y si no nos queda más remedio que, porque vivimos en un lugar como Venezuela, preparanos para vivir la crisis del resto del día.

Pero esa hora, o más, posterior a levantarnos, deberíamos usarla para actividades que nos hagan bien, y nos permitan vivir un día que, porque lo comencemos de manera saludable, tal vez se mentenga así hasta volver a la cama.

¿Qué hacer? Por lo pronto, no ver noticias, ni nuestros teléfonos.

Desayunar bien, hacer ejercicios, meditar… Meditar no es rezar, ni es un ejercicio espiritual, religioso, esotérico, ni un vudú asiático.

Meditar es muchas cosas, pero es una verdadera gimnasia mental. Es algo que vale la pena, hasta para los ateos.

Levantarse debería ser un momento muy personal, alejado de cualquier crisis, personal o externa.

Una hora o más para inhalar suficiente bienestar como para que nos dure, ojalá, hasta la noche.

Amanecer en Johanesburgo, Sur África

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